“Existe una clara asociación entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular”, asegura el Dr. Juan José Gómez Doblas, presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología, quien reconoce que “el reto principal es determinar si tener una enfermedad como la periodontitis es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular o simplemente se puede considerar como un marcador de riesgo”.

¿Casual o causal?

En cualquiera de los dos casos, las consecuencias clínicas y sociales son significativas. “Independientemente de que tener periodontitis suponga un factor o un marcador del riesgo de padecer un evento cardiovascular, se debería poner el acento en iniciar estrategias de prevención para mejorar la salud de las encías y evitar así un aumento de las posibilidades de aparición de enfermedad cardiovascular”, afirma el Dr. Gómez Doblas.

De hecho, en las guías promovidas por la Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology, ESC) para la prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica se reconoce que la presencia de periodontitis debe ser considerada como un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular y, por lo tanto, se aconseja su prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.

En las guías se advierte expresamente que la periodontitis se asocia con la aparición de disfunción endotelial, aterosclerosis y con un incremento del riesgo de infarto de miocardio e ictus. De la misma forma, se reconoce que otros factores, como el bajo nivel socioeconómico y el hábito de tabaquismo, también pueden tener una importante influencia (y actuar como factores de confusión) en esta relación entre periodontitis y enfermedades cardiovasculares.

En las Guías de la ESC se subraya que “la periodontitis puede ser considerada como un indicador de riesgo para alcanzar un bajo estatus de salud cardiovascular” y, por eso, se afirma que “su tratamiento está indicado de la misma forma que lo está el manejo de los otros factores de riesgo cardiovascular subyacentes”. En estas guías, la periodontitis se sitúa en un apartado junto a otros trastornos de reconocido impacto negativo en la esfera cardiovascular, como la enfermedad renal crónica, la apnea del sueño, las enfermedades autoinmunes, la gripe o la disfunción eréctil.

Plausibilidad biológica

Por tanto, los expertos aconsejan que el odontólogo conozca esta vinculación para actuar de manera responsable para reducir el riesgo cardiovascular, realizando prevención primaria, o para adaptar el plan de tratamiento periodontal en pacientes con antecedentes cardiovasculares, realizando prevención secundaria. Para el Dr. Gómez Doblas, “la identificación por parte del cardiólogo y del odontólogo de la enfermedad periodontal como marcador de riesgo es un objetivo ineludible con un único beneficiado: el paciente”.

La evidencia epidemiológica asocia la periodontitis a las enfermedades cardiovasculares. Además, se ha puesto de manifiesto que “las enfermedades periodontales inducen una respuesta inflamatoria sistémica y aumentan la incidencia de bacteriemias, es decir, la presencia de bacterias vivas en sangre, procedentes de la encía”, destaca el Dr. Adrián Guerrero, vicepresidente de SEPA, recordando que, por ejemplo, “hay una mayor incidencia de eventos cardiovasculares en aquellos pacientes con periodontitis avanzada”.

Lo que se acepta ya, tanto por parte de cardiólogos y periodoncistas, es que existe un mecanismo biológico plausible que explica la relación entre enfermedades de las encías y enfermedades cardiovasculares. Así, por ejemplo, se ha evidenciado la presencia de microorganismos orales en las placas de ateroma; también se han corroborado los efectos cardiovasculares deletéreos que provoca la respuesta inflamatoria inducida por la periodontitis; igualmente, se ha demostrado la importante contribución de microorganismos orales a eventos tromboembólicos agudos.

Adaptarse o desaparecer

La Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han formado un grupo de trabajo conjunto que, además de generar en su momento un manual sobre “Patología Periodontal y Cardiovascular: su interrelación e implicaciones para la salud”, están ahora consensuando algunas recomendaciones prácticas para que cardiólogos y odontólogos puedan colaborar más estrechamente y sepan cómo manejar mejor esta relación bidireccional entre enfermedad periodontal y enfermedad cardiovascular.

Esta nueva realidad supone un cambio extraordinario en el papel que puede jugar la consulta dental en la prevención o manejo de la enfermedad cardiovascular y, en definitiva, en la salud general. “Los odontólogos que no se sepan adaptar a esta realidad y que no acepten que se deben ocupar tanto de la salud bucodental como también de la salud general de sus pacientes están llamados a desaparecer: serán lo que se conoce como odontólogos zombies”, asegura el Dr. Miguel Carasol, Director del Comité Científico de SEPA.

Fuente: SEPA

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